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martes, 21 de octubre de 2014

PREVENCION DE RIESGOS UN POCO DE HISTORIA

Pudiere pensarse que la prevención de riesgos laborales en el país nace el 1° de Febrero de 1968, cuando bajo el gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva es promulgada la Ley N° 16.744 del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, que establece Normas Sobre Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales.
 
En realidad la prevención de riesgos en el país data de mucho antes y se remonta a los tiempos de la dominación española, la cual mediante Cédulas Reales de Carlos V y Felipe II, señalaban: “Se prohíbe la utilización de indios menores de 18 años de edad en el transporte manual o corporal de cargas, permitiéndolo sólo hacerlo con indios sanos y mayores de esa edad, siempre que tal transporte consista en artículos esenciales y con peso no mayor de dos arrobas. Para cargas mayores domasen muchas yeguas y caballos de que hay en estas tierras grandes y baratas y hacerles aparejos para ello. (Hernando de Santillan - Licenciado y Oidor de Lima-Chile 1557.)

El real aporte del Presidente Frei Montalva y su gobierno fue la creación de una ley modelo para la época, que presenta un alto sentido social y de protección hacia los trabajadores tanto así que fue tomada como modelo por otros países del continente. El concepto de visionaria está dado a que transcurridos casi sesenta años desde su promulgación, la ley N° 16,744 no ha sufrido grandes cambios hasta nuestros días.

Pero la prevención de riesgos en nuestro país no da un salto desde la conquista española al año 1968, pues el año 1916 bajo la Ley N° 3170 se legisla sobre accidentes del trabajo, definiendo la atención médica, pago de subsidios e indemnizaciones y estableciendo la responsabilidad patronal de los accidentes.

El año 1924 se legisla mediante la Ley N° 4055 el hecho de considerar indemnizables todos los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales. Esta ley fue modificada el año 1945, donde se eleva el jornal diario como subsidio de 50 a 75%.

Posteriormente en 1940 por decreto N° 625, se establecen normas sobre Higiene y Seguridad Industrial y solo el año 1953 se crea el Consejo Nacional de Seguridad.

¿QUE OCURRE HOY EN DÍA?

Lo cierto es que actualmente, un número no menor de empresas en el país ven la Prevención de Riesgos como un costo que deben pagar porque así se los indica la ley, no entendiendo que la prevención y seguridad de sus trabajadores es parte del negocio como lo es la calidad. Pero sería injusto declarar que toda la responsabilidad es de los empresarios, pues en el ejercicio de la profesión como Técnicos o Ingenieros en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente, se puede apreciar que los trabajadores carecen de una cultura preventiva que los hace tomar riesgos innecesarios en la ejecución de sus tareas.

Por otra parte, con un estado cada vez de menor tamaño, los organismos fiscalizadores como la Inspección del Trabajo y las Seremis de Salud no cuentan con los recursos necesarios para garantizar el cumplimiento de todas las normas técnicas y legales que deben aplicar las empresas en el desarrollo de sus funciones.

Anualmente se gastan millones de pesos en curar y rehabilitar a víctimas de accidentes del trabajo, dinero con el cual se podrían construir hospitales, escuelas y viviendas que tanta falta le hacen al país.

¿Qué deberá ocurrir para que tomemos conciencia de esto? 

Después del lamentable suceso de la Mina San José en que treinta y tres trabajadores quedaron atrapados en su interior y, por cierto, su feliz desenlace, autoridades, técnicos y estudiosos en la materia prometieron que la prevención de riesgos jugaría un rol importante en la actividad productiva de nuestro país. Sin embargo pareciera ser que los chilenos no tenemos buena memoria. Cosa similar ocurre después de cada terremoto, experiencia que de tanto en tanto estamos obligados a vivir. 

LA CULTURA PREVENTIVA

Samuel Chavez Donoso, una de las personas que más sabe de prevención de riesgos en el país, hace una pregunta en sus presentaciones. ¿Arriesgaría más de lo que está dispuesto a perder?

Es sin duda, un pregunta a la cual la mayor parte de los lectores, sino todos respondería que no. Pero todos los que responden no, siguen arriesgándose al cruzar una calle por un paso no habilitado, corriendo a gran velocidad o utilizando el celular mientras conducen. Y no contentos con esto, utilizan en sus hogares conexiones eléctricas mal hechas o piscinas sin reja de protección arriesgando a quienes quieren.

La única manera de asegurar que los trabajadores de nuestro país vuelvan a casa sanos y salvos después de una jornada de trabajo es la creación de una CULTURA PREVENTIVA aplicada a toda la sociedad, donde todos y cada uno de sus integrantes se hagan responsables de su seguridad y de la de los otros, pero esta conciencia debe ser inculcada desde la más tierna infancia a objeto que los niños de hoy sean los trabajadores del futuro, conscientes y dedicados, que se hacen responsables de su seguridad. 

Cátedra: Gestión de Seguridad Industrial I y II
Docente:  Iván Uribe Marquez 
               Universidad Miguel de Cervantes

RANKING DE UNIVERSIDADES SEGÚN CRITERIOS DE MERCADO


La clasificación de las universidades es un tema recurrente que ha permitido hacer claridad sobre algunos aspectos y confundir en otros. A modo de ejemplo señalar que hasta hace muy poco se entendía por Universidad Pública a aquella institución de educación superior que era de propiedad del Estado. Nuevos antecedentes han permitido entender que una universidad pública es aquella que imparte educación pública. Nos damos cuenta que una universidad que es de propiedad privada pero que hace educación que interesa al estado es efectivamente una universidad pública. Igual situación ocurre con las clasificaciones en las que se mezclan universidades que hacen investigación con aquellas que no hacen investigación, donde éstas últimas siempre quedan con puntajes más bajos.

Debemos preguntarnos si ¿Es mejor una universidad por su tamaño? ¿Es mejor una universidad de tamaño mayor que una universidad de tamaño menor? ¿Es mejor una universidad porque sus estudiantes van a clases en jornada diurna que otra universidad donde los estudiantes asisten en jornada vespertina? ¿Es mejor una universidad porque exige PSU que una universidad que no exige PSU? ¿Es mejor una universidad que debido a su tamaño tiene muchos profesores que una universidad con plantel docente adecuado a un tamaño menor? ¿Es mejor una universidad que publica en ISI que una universidad docente?

El Ranking 2014 de las universidades chilenas que elabora la Revista América Economía utiliza criterios de mercado para posicionar a las universidades, donde queda en primer lugar aquella universidad que tiene mayor presencia en el mercado de la educación. Efectivamente, los criterios de mercado ponen primero a aquellas empresas que son más grandes, las que venden más, las que tienen mayor número de trabajadores. Sabemos que no se puede esperar criterios distintos de una revista de esa naturaleza, pero debemos preguntarnos si son esos criterios meramente económicos relacionados con producción y venta los que queremos y necesitamos para clasificar a las universidades de nuestro país. Estamos entonces frente a un efecto Pigmalión donde se acepta una clasificación que da los resultados que cumplen con las expectativas. Efectivamente, las universidades más grandes que tienen cautivo a un mayor segmento del mercado según los criterios de América Economía serán siempre “las mejores” en el mercado de la educación, cosa coherente con los criterios que fija precisamente la economía de mercado.

Además de la utilización poco coherente de criterios económicos en la clasificación de las universidades, aparecen temas como la exigencia de PSU para entrar a la universidad. Sabemos que los rectores cuestionan la utilización de la PSU como único mecanismo de selección a las universidades. Efectivamente, el Consorcio de Universidades del Estado de Chile publicó en su página web que “Proponen desarrollar mecanismos alternativos a la Prueba de Selección Universitaria que integren y articulen un sistema de ingreso más complejo, que incorpore variables socioeconómicas y vocacionales. La razón, el efecto regresivo de la PSU en los estudiantes que provienen de sectores más vulnerables.” A continuación agregan que “Las cifras hablan por sí solas. Menos de un 1% de los estudiantes provenientes de un colegio municipal que rinden la PSU obtiene más de 750 puntos. La cifra crece a más de un tercio cuando se consideran sólo establecimientos particulares.”

Son pocas las voces que defienden a las universidades docentes, que cuentan con cuerpos docentes que se encuentran en contacto pleno con el medio profesional que les corresponde, manejando información y métodos de trabajo de punta en cada una de sus profesiones y especialidades, conocimientos que se transmiten en el aula de clases de forma cotidiana.

Resultados

No es malo per se que la Revista América Economía clasifique la actividad universitaria como una industria más de la economía de un país, aplicando
criterios de mercado que premian a los "peces grandes". Si es perverso que no existan alternativas para clasificar las universidades y humanizar de esa forma el mundo de la educación superior, sobre todo en países que están intentando mejorar la equidad en la educación.

Es efectivo que la Universidad Miguel de Cervantes no solicita PSU para ingresar a sus aulas, también es efectivo que no hacemos investigación porque nos hemos definido como una universidad docente. Es efectivo que los estudiantes de la UMC son personas que en un porcentaje cercano al 80% trabajan y estudian en jornada vespertina. Es efectivo que somos una universidad pequeña que no aspira a ser una universidad grande. Es efectivo que los estudiantes de la universidad Miguel de Cervantes van en un rango de edad entre 18 y 64 años. Todo eso es efectivo.

Los que no es efectivo es que por ser una universidad inclusiva,basada en los principios del humanismo cristiano, se nos apliquen criterios injustos como los descritos en este artículo y versiones periodísticas nos califiquen como “de las peores universidades chilenas”. Nos debemos a nuestros estudiantes y a ellos están dirigidos nuestros mejores esfuerzos y calidad.


              Director Escuela de Ingeniería
              Universidad Miguel de Cervantes